Devocional Bíblico Jesus Is LifeReligión y Espiritualidad

Devocional diario de los diferentes capítulos de las Sagradas Escrituras


Devocional Bíblico Jesus Is Life

1 PEDRO 1. SER SANTOS

Sat, 21 Feb 2026

1 PEDRO 1. SER SANTOS


1 Pedro 1:14 Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, 15 pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. 16 Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo. NTV.


Tras la conversión a Cristo, los deseos de la vieja naturaleza de pecado no desaparecen de la noche a la mañana de la vida del nuevo redimido. Esos deseos perversos, permanecen y están latentes, esperando el momento oportuno para manifestarse. La única manera de que el creyente no ceda a los impulsos de su vieja naturaleza, es permaneciendo en una estrecha comunión con Dios, mediante la oración y el estudio de las Sagradas Escrituras. Solo de esta manera, el creyente podrá llevar una vida bajo la voluntad de Dios, apartado del pecado y los placeres que le ofrece este mundo.


Los redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo, tienen que reflejar la santidad de Dios Padre en cada cosa que piensen, digan o hagan. A diferencia de los dioses romanos o otros dioses del mundo antiguo, el único Dios verdadero, Yahvé, no es belicoso, adúltero ni rencoroso. De la misma manera, a diferencia de los dioses populares de los cultos paganos en el primer siglo, Yahvé no es sanguinario ni promiscuo. Yahvé es un Dios de misericordia y justicia que cuida personalmente de cada uno de sus discípulos. El amoroso Padre eterno espera que todos sus hijos lo imiten, y sean santos tal como lo es Él.


Ser santo, implica que los creyentes deben mantenerse siempre devotos o dedicados a Dios, separados para su uso especial, apartados del pecado y de su influencia de este mundo, practicando la verdad, la justicia, la bondad, el amor y la misericordia. Es importante que los hijos de Dios se mantengan apartados de la maldad de este mundo y ser diferentes a las personas que todavía no reconocen el Señorío de Jesucristo en sus vidas. Deben apartarse de sus prácticas y sus costumbres pecaminosas, ya que, ya no pertenecen a este mundo, sino que pertenecen al reino de los cielos.


Los creyentes no deben ser diferentes solo por el hecho de serlo. Lo que los hace diferentes son las virtudes de Dios aplicadas a sus vidas. Sus prioridades deben ser las de su amado Padre eterno que está en el reino de los cielos. Esta nueva manera de vivir del creyente, contrasta en gran manera a su antigua vida sin Jesucristo. Jamás los redimidos llegaran a ser santos por sus propios esfuerzos, por eso, Dios en su infinito amor y misericordia les da su Espíritu Santo para ayudarnos a ser obedientes y les da poder para vencer el pecado.


De ninguna manera el creyente debe escusarse diciendo que no puede evitar cometer pecado, pues si puede evitarlo, ya que está dotado del poder de Dios para poder vencer las tentaciones que le envíe el maligno a su vida. Además, el creyente tiene la ayuda del Espíritu Santo que mora en su interior desde su conversión. Por eso, no caben excusas delante de Dios. Si el creyente peca, es porque no está en una estrecha comunión con Dios Padre, y su vida no refleja la santidad que demanda de todos sus hijos.


SANTIAGO 5. ORACIÓN Y SANIDAD

Thu, 12 Feb 2026

ORACIÓN Y SANIDADSantiago 5:14 ¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15 Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere. Y, si ha cometido pecados, será perdonado. 16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. NTV.Las enfermedades no solo atacan el cuerpo, sino que también erosiona la fe, aísla al ser humano y lo confronta con su fragilidad. Frente a esto, muchas personas buscan respuestas en la ciencia, en la medicina o incluso en soluciones temporales que calman el síntoma, pero no sanan la raíz, porque no todas las enfermedades físicas que le sobre viene a las personas, son consecuencias de problemas fisiológicos dentro del organismo, muchas veces estas enfermedades tienen raíces espirituales. Pero las raíces no siempre serán consecuencias directas de algún pecado no confesado a Dios. Algunas de estas enfermedades pueden estar entrelazadas con cargas de culpa, amargura, la falta de perdón a un prójimo que le haya ofendido, o pecados no resueltos. Cualquiera que sea la raíz de una enfermedad que le sobreviene al hombre, puede ser sanada por el poder del eterno Creador, en conformidad a su voluntad.Ante una enfermedad no resuelta por la ciencia médica, las personas tienen que realizar un auto análisis interno de su vida y buscar la raíz causante de su enfermedad. Una vez que se la identifique, tiene que ser tratada caso contrario no encontrará la sanidad que tanto anhela. Si la raíz de la enfermedad es consecuencia de un pecado no confesado, tiene que buscar el perdón de Dios con un corazón quebrantado y humillado. Pero si la raíz, es por una carga de culpa, amargura, la falta de perdón, o pecados no resueltos, tiene que tratar de resolverlo con la ayuda en oración de algún creyente maduro en la fe, que esté llevando una vida en conformidad a la voluntad de Dios Padre.El apóstol Santiago da una instrucción a los creyentes que están atravesando por una enfermedad física, emocional o espiritual. Si algún creyente está enfermo, tiene que llamar al pastor o líder de su congregación, si fuese el caso de que su enfermedad es consecuencia de un pecado no confesado, tiene que confesar ese pecado para que ore por su perdón, sanidad y le unja con aceite en el nombre del Señor. La confesión mutua de pecados no es para exponer, sino para liberar. Es un acto de vulnerabilidad que rompe las cadenas del aislamiento y abre la puerta a la gracia. Cuando las personas confiesan, no solo reciben perdón de Dios, sino también el abrazo sanador de la comunidad.La oración a Dios por sanidad tiene que ser ferviente, es decir, aquella que brota del corazón humillado, llena de pasión, fe en el poder sanador de Dios. No se debe subestimar el poder de arrodillarse junto a otro creyente y elevar una oración ferviente, porque en ese momento, el cielo se inclina hacia la tierra, y el mismo Jesús el Gran Médico y Sumo Sacerdote entra en la habitación para sanar, perdonar y restaurar. En su instrucción, el apóstol Santiago recomienda que el enfermo debe ser ungido con aceite. La unción con aceite, es un símbolo rico en la Escritura, representa la presencia del Espíritu Santo, la consagración para un propósito divino, y en este contexto específico, se convierte en un signo visible de la oración de fe. No es el aceite en sí lo que tiene poder mágico, sino lo que representa: la unción del Espíritu y la fe puesta en acción a través de la obediencia a la Palabra de Dios.


SANTIAGO 4. EN LAS MANOS DE DIOS

Fri, 06 Feb 2026

SANTIAGO 4. EN LAS MANOS DE DIOS


Santiago 4:13 Presten atención, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero». 14 ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. 15 Lo que deberían decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». 16 De lo contrario, están haciendo alarde de sus propios planes, y semejante jactancia es maligna. no hacerlo. NTV.


Planificar metas y objetivos para su vida, es lo mejor que el hombre puede hacer, ya que gracias a esa planificación tendrán la dirección hacia donde quiere llegar en sus años de vida en este mundo. Algunas personas no solo planifican su futuro, sino que también se creen los dueños de su vida y de las circunstancias que los rodean, por eso tienen la seguridad que cumplirán cada una de sus metas y objetivos en los tiempos establecidos por ellos mismos. Este pensamiento es erróneo, ya que nadie sabe lo que le depara el día de mañana, ni tampoco tiene los días de su vida en este mundo comprados. El futuro del hombre es incierto, de igual manera su estadía en este mundo. Por eso nadie puede asegurar los tiempos en los que va cumplir sus metas u objetivos planificados.


El apóstol Santiago dirige una advertencia contra los hombres que piensan que tienen el control de su vida en sus manos, y planean su futuro como si fueran dueños absolutos del tiempo de su estadía en este mundo terrenal. El apóstol no condena la planificación de metas u objetivos para la vida del hombre en este mundo, sino la presunción arrogante que ignora la incertidumbre inherente a la vida humana. El hombre vive en una cultura que exalta el control, la productividad y la independencia. Pero Santiago recuerda que la vida humana es efímera: como la neblina del amanecer.


La neblina aparece al alba, brillante y densa, pero desaparece con los primeros rayos del sol. Así es la existencia humana en este mundo: breve, frágil y dependiente de fuerzas más allá del control propio. La vida del hombre es corta por mucho que anhele vivir y su vida está en las manos del eterno Creador. Por eso, el creyente no se debe engañar pensando erróneamente que tiene mucho tiempo para vivir por Cristo, para disfrutar con sus seres queridos o para hacer lo que sabe que debe hacer. Por eso al no saber cuánto tiempo de vida tiene en este mundo, el creyente desde su conversión debe aprovechar su tiempo para vivir conforme a la voluntad de Dios. Luego, sin que importe cuánto dure su vida, habrá cumplido con el plan que Dios tenía para su vida terrenal.


Afirmar que hoy o mañana se hará tal actividad, o cumplirá una determinada meta, refleja arrogancia o jactancia, ya que tal afirmación no toma en cuenta a Dios, como el único dueño del tiempo y la vida del creyente. Esta clase de afirmación, es una jactancia maligna, porque ignora la dependencia de la providencia divina y prioriza el ego sobre la fe. Tal actitud es pecaminosa, ya que desplaza a Dios del centro de las decisiones. La instrucción del apóstol Santiago es clara y concisa, el creyente al momento de hablar lo debe hacer con sumisión: el creyente tiene que decir: Si el Señor lo permite, viviremos y haremos esto o aquello. Esto no es una fórmula mágica, sino un hábito de oración y obediencia que alinea los deseos de las personas con los de Dios. La sumisión a Dios, el creyente debe practicarlo diariamente: ante viajes, trabajos o metas, agregar: si Dios lo permite, cultivando de esta manera una fe activa que consulta su Palabra y busca su guía días.


SANTIAGO 3. VERDADERA SABIDURÍA

Tue, 03 Feb 2026



Santiago 3:13 Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría. 14 Pero, si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras. 15 Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. 17 Pero la sabiduría que proviene del cielo es, ante todo, pura y también ama la paz; siempre es amable y dispuesta a ceder ante los demás. Está llena de compasión y de buenas acciones. No muestra favoritismo y siempre es sincera. NTV.

A lo largo de los tiempos, el hombre ha distorsionado el verdadero concepto de lo que es sabiduría. Pues cree que una persona sabia, es aquella que tiene un amplio conocimiento de las diferentes ramas de las ciencias humanas. A lo largo de la historia de este mundo, muchos hombres han logrado cultivar estos conocimientos, razón por los cuales se les a denominado como hombres sabios, Gracias a su amplio conocimiento el nombre de estos hombres ha quedado registrado en las páginas de diferentes obras literarias, las cuales hablan de sus conocimientos y sus dichos. El conocimiento, solo es una parte de la sabiduría, la otra es la aplicación de esos conocimientos y la vida de comunión que lleva con las personas de su entorno, así como con el creador de la vida y todo lo existente en este mundo.

La verdadera sabiduría, no es solo conocimiento de las ciencias humanas, también es el conocimiento de las verdades que se encuentran registradas en las páginas de las sagradas escrituras, y la aplicación de ellas en su vida cotidiana. Esta clase de sabiduría es verdadera, no es terrenal ni humana, esta sabiduría es celestial, ya que proviene directamente del Creador de todo lo existente, proviene de Dios Padre y de su amado Hijo Cristo Jesús. Solo el hombre que verdaderamente conoce la voluntad de Dios y la aplica en su vida, puede ser llamado realmente sabio, los otros hombres que solo tienen conocimiento de las ciencias humanas, no se les puede llamar sabios, sino hombres inteligentes, u hombres con sabiduría terrenal.

La sabiduría verdadera puede medirse por la profundidad del carácter de una persona. Así como las personas pueden identificar un árbol por el tipo de fruto que produce, también puede evaluar la sabiduría de los hombres por la forma en que actúan y se relaciona con las personas de su entorno. Los celos amargos y contención" están inspirados por el diablo. Es fácil para los hombres ser atraídos a deseos equivocados por la presión social y,
a veces, por los cristianos con buenas intenciones. Por escuchar los consejos de "impóngase", "hágalo", "fíjese metas altas", podemos ser atraídos hacia la avaricia y la competencia destructiva. La necedad conduce al desorden, pero la sabiduría conduce a la paz y a la bondad.

Algunos eruditos o sabios, creen que puede haberlo recibido de Jesús: El fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. la ira humana no produce la justicia de Dios, pero hacer la paz sí la produce. Eso es también lo que dijo Jesús: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9). Son hijos de Dios porque están actuando como su verdadero Padre, produciendo el tipo de justicia que agrada a Dios. Esto es muy diferente de la ira y la contienda de caminos meramente humanos para producir lo que los humanos llaman “justo”. El camino de Dios para hacer cosas requiere su sabiduría, su Espíritu.



SANTIAGO 2. FE ACTIVA

Mon, 02 Feb 2026

FE ACTIVA


Santiago 2:14 Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? 15 Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse 16 y uno de ustedes le dice: «Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? 17 Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil. 26 Así como el cuerpo sin aliento está muerto, así también la fe sin buenas acciones está muerta. NTV.


Las buenas acciones cada vez más escasean, esto se debe a que el mundo se está volviendo más egoísta. Los que más tiene no están dispuestos a velar por las necesidades de los que menos tiene. Algunas personas al ver que su prójimo está atravesando por una necesidad, lo pasan por alto, o solo se detienen a darles palabras de aliento y les dicen: tengan fe, que el día de mañana será mucho mejor que el de hoy. Estas palabras, aunque aparentemente fueron hechas con buenas intenciones, no sirven de nada para el que está atravesando por una necesidad, más bien, les puede causar incomodidad, dolor o indignación, de saber que las personas que más tienen, son egoístas y no están dispuestas a extenderles la mano.


Pese a su declaración de fe en Jesucristo, algunos creyentes se comportan de manera egoísta al igual que muchas personas que no creen en Dios. Pues estos creyentes, no se detienen a extenderles la mano a las personas que están atravesando por una necesidad física. Ellas por lo general, piensan que con solo decirles que el Señor les bendiga a los necesitados, es más que suficiente. Este comportamiento del creyente, no refleja una verdadera fe en Jesucristo, porque la verdadera fe mueve al creyente a realizar buenas obras en favor de los necesitados. La verdadera fe hace actuar al creyente tal como lo manifiesta el apóstol Santiago.


No todas las personas que afirman tener fe en Jesucristo, lo tienen, ya que la afirmación de fe de algunas personas, solo puede ser una aprobación intelectual, el estar de acuerdo con una serie de enseñanzas cristianas, y por lo tanto sería una fe incompleta. La verdadera fe transforma la conducta y el pensamiento de las personas desde su interior. Si la vida de los que profesan tener fe en Jesucristo no cambia, en realidad no creen las verdades que dicen creer. Delante de Dios, no les sirve de nada a las personas declarar que tienen fe si no lo demuestran con sus acciones. Esta declaración no trata de negar la importancia de profesar con los labios que se tiene fe, sino de recordar que una fe verdadera no puede permanecer encerrada en el corazón o en las palabras. La fe genuina se expresa en gestos de compasión, en manos extendidas, en compartir el pan con quien tiene hambre y en vestir al que está desnudo.


La fe sin buenas acciones, está muerta y es inútil. Con esto no se quiere decir que la salvación se gana por medio de las obras, sino que describe la naturaleza de la fe genuina. La fe salvadora es necesariamente fértil; produce obras como el árbol sano produce fruto. Una profesión de fe sin manifestación de buenas acciones, carece del aliento del Espíritu. Por lo tanto, la fe cristiana auténtica no es un asentimiento intelectual ni una experiencia emocional pasajera, sino una confianza vital en Jesucristo que inevitablemente transforma la manera de vivir, especialmente en la relación con los más vulnerables y necesitados de la sociedad.




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